Cuando la astrología, la numerología y el tarot coinciden entre sí, es que algo se va a dar. Ese es mi método: escuchar las tres voces y traducir lo que dicen para ti.
Trabajo con tu carta natal como el mapa de fondo, pero lo que realmente da la fuerza a la lectura es todo lo que se mueve alrededor de ella: los tránsitos que están sonando ahora mismo, la revolución solar —el año que va de tu cumpleaños al siguiente—, las sinastrías de pareja para ver cómo se leen dos cartas juntas o las cartas progresadas, que muestran la vida completa de una persona proyectada en años concretos. Empiezo siempre por la base, la carta natal, y desde ahí voy sacando capa a capa lo que se está activando en tu momento presente. Me centro mucho en los tiempos: no solo en qué va a pasar, sino en cuándo. Y en las sinastrías no me quedo en la compatibilidad general — entro en qué funciona, qué hay que trabajar, y qué patrones se repiten entre dos personas.
Los números estructuran tu camino: cifras personales, ciclos, años y meses que te están tocando, cuándo empujar y cuándo dejar de resistir. Pero la numerología, para mí, va mucho más allá de las cifras sueltas — define a la persona, habla de años concretos de su vida, y muestra patrones repetitivos que conviene mirar de frente si no están funcionando. También permite comparar compatibilidad de pareja a través de las fechas. Trabajo con tu fecha de nacimiento o de la de otras personas o eventos concretos por los que quieras preguntar. Es un método propio que he ido construyendo con los años, unido siempre a la astrología — no busques que coincida con lo que encuentras en Google, porque es una forma de entender la numerología que es solo mía, nacida de la experiencia.
No trabajo el tarot como oráculo — lo uso para dar el toque final, el que redondea toda la consulta después de mirar la astrología y la numerología. Tengo varias barajas, incluida una creada por mí misma con la experiencia acumulada de todos estos años, y elijo una u otra según lo que pide cada consulta. La base siempre es astrológica y numerológica, pero el tarot pone el matiz, la imagen que hace visible lo que ya se estaba dibujando. Cada carta que sale confirma o afina lo que ya venía marcado desde el principio, y ahí es donde todo termina de encajar.
De alumna inesperada a maestra por vocación. Autora de «Un Lenguaje Invisible».
No busqué este camino, apareció.
Todo empezó a finales de los años noventa, cuando llegué a Ibiza y me crucé con una psíquica inglesa que, desde el primer encuentro, me miró y me dijo: «tú eres psíquica como yo». Me pidió que la acompañara como traductora en sus consultas y, sin darme cuenta, aquella colaboración se convirtió en la formación más honda que he recibido nunca.
Pasaba horas a su lado, traduciendo y observando, pero lo importante llegaba al terminar cada sesión. Ella me preguntaba: «¿tú qué has visto ahí? ¿por qué crees que he dicho esto?». Aquellas preguntas, más que cualquier manual, fueron mi verdadera escuela. Con el tiempo seguí formándome en distintos lugares del mundo y acabé colaborando en radio y televisión, acompañando a miles de personas en su propio proceso de autoconocimiento.
El nombre «Bea de Ibiza» no lo elegí yo: me lo puso la gente. Cuando me fui de la isla, empezaron a preguntar en internet «¿dónde está Bea de Ibiza?», «¿qué ha sido de la astróloga de Ibiza?». Ese apodo se quedó y, aunque he vivido en muchos sitios, lo mantengo como un guiño a mis raíces y a las personas que me han seguido desde entonces.
Trabajo con astrología predictiva, numerología pitagórica y tarot intuitivo, tejidos siempre con la intuición como hilo conductor. Todo lo que he ido aprendiendo en más de tres décadas está reunido en mi libro «Un Lenguaje Invisible», un método pensado para que cualquiera pueda entrenar su propia escucha.
Mi agradecimiento a quienes me enseñaron sin pedir nada a cambio, a mis consultantes por confiarme su historia, y a mi mentora, cuyo legado me recuerda cada día que la intuición se entrena y se comparte.
No existe la casualidad, sino la causalidad. Todo lo que aparece en una consulta —una fecha, un número, una carta que se repite— habla. Mi trabajo es traducirlo contigo.
Carta natal, tránsitos activos, revolución solar y sinastrías de pareja — leo los tiempos, no solo lo que va a pasar, sino cuándo.
Un método propio, construido con los años, que va mucho más allá de las cifras: define patrones, ciclos y momentos clave de tu camino.
Sin vueltas y sin adornos: una lectura honesta de lo que hoy quiere hacerse visible.
Más de 30 años de intuición desarrollada tejida con las tres disciplinas anteriores. Cuando las tres voces coinciden entre sí y mi intuición coincide con ellas, es señal clara de que algo se va a dar. Ese cruce —cuatro voces afinando la misma nota— es el corazón de mi método.
El Feng Shui es un servicio gestionado por separado y no forma parte de este calendario de consultas. Si te interesa una asesoría o cita específica de Feng Shui, escríbeme por WhatsApp y te doy los detalles del proceso aparte.